Los 4 cuadrantes del dinero: 17 años de nómina y lo que vi al salir
por Omar Lópezpublicado el
Casi nadie elige ser empleado: es lo que pasó. Comparo los cuatro cuadrantes con ocho años de ingresos al lado, cuento mis diecisiete años de nómina y los tres sabáticos que me sacaron de ahí, y explico la cifra que hace falta para vivir del capital.

¿Tú elegiste ser empleado o simplemente es lo que pasó?
Casi todo el mundo responde lo segundo, es el sistema que nos pide que hagamos cosas y las hacemos. Sales de estudiar, buscas trabajo, encuentras uno y treinta años después sigues ahí.
Rutina pura y dura y tu vida pasando sin que te enteres de lo que está pasando.
Pero la verdad es que hay cuatro posiciones posibles. La mayoría de la gente solo conoce una.
Tú vendes tus horas y otro las revende más caras
Empecemos por la tuya (casi seguro). Tú vendes tus horas por una cantidad fija y otro las revende por más. Esa diferencia se la queda él y así funciona el mundo desde siempre.
No es que el sistema sea bueno o malo, es como es. El jefe arriesga dinero, horas, problemas… Es otra manera de jugar la partida, con más riesgo y menos estabilidad, así que es normal que se lleve su parte.
No estoy diciendo que el empresario sea el malo de la película. Digo que sepas en qué posición estás tú. Que igual no es la que quieres. O no es la que te gusta.
Los 4 cuadrantes del dinero según Kiyosaki
Kiyosaki lo explica con cuatro cuadrantes y sigue valiendo. Empleado, autoempleado, empresario e inversor.
Sí, Kiyosaki, que es un loco de la vida y un asusta viejas que lleva 20 años diciendo que se viene una crisis. Pero el libro de los cuadrantes a mí me hizo cambiar la forma de pensar. Te lo recomiendo.
Es muy sencillo y básico, pero te enseña esto a la perfeccion.
17 años de empleado y la salida al autoempleo
Yo estuve en el primer cuadrante (empleado) desde los dieciséis hasta los treinta y tres. Diecisiete años cambiando horas por una nómina. Y horas tenemos las que tenemos, no podemos vender 100 horas al día de nuestro tiempo. Tiene un tope.
Luego pasé casi tres años sabáticos para ver qué hacía con mi vida. Tenía un dinero ahorrado y me permití el lujo de dedicarlo a aprender por mi cuenta lo que me gustaba. Esos años aprendí qué es el dinero, qué es Bitcoin, a programar y a administrar sistemas.
Esos tres años son los que me sacaron del primer cuadrante. Salí de ahí a los treinta y seis y desde entonces soy autoempleado.
Y ojo, que el segundo cuadrante tampoco es que sea la ostia, sigues igual de jodido o más. Tengo las horas que tengo y no puedo dedicar más. Sigo cambiando tiempo por dinero, solo que ahora el jefe soy yo.
Para muchos, esto no es ni una mejora, es otra posición del cuadrante.
El empresario usa las horas de otros y escala
El empresario hace otra cosa. Usa las horas de otros. Y da igual que sean dos personas o mil, porque sí que puede escalar el tiempo.
El empleado no escala. El autoempleado tampoco, o muy poquito. El empresario, sí.
Que claro, ser empresario suena muy bonito, hasta que te pones a hacerlo y te das cuenta de lo jodido que es. Lo veo de continuo que mi mujer tiene 3 cafeterías (y un restaurante que va a abrir ahora) con 35 empleados y ¡telita! Son todo problemas por todos lados.
Así que no pienses que ser empresario es ser Amancio Ortega o Elon Musk, es otra cosa. Sobre todo cuando empiezas, es muy jodido.
Ocho años en números: nómina, autoempleo y empresa
Míralo en números. 8 años seguidos de 3 posiciones del cuadrante.
Empleado: 3.000, 3.100, 3.200, 3.300, 3.400, 3.500, 3.600, 3.700.
Autoempleado: 0, 1.000, 500, 2.000, 3.000, 6.000, 5.000, 7.000.
Empresario: 0, 0, 0, 2.000, 5.000, 10.000, 30.000, 70.000.
El empleado sube, claro que sube. Pero no lo suficiente para cubrir la inflación ni para poder vivir igual que hace unos años. Es como que te vas atascando.
Puedes subir de posición y eso te dará más responsabilidad y problemas y a cambio, cobras más. Pero nos entendemos.
Tiene una estabilidad y seguridad, que es la nómina. A final de mes cobra y listo. Sabe hoy lo que va a cobrar dentro de ocho años. El empresario no sabe si va a cobrar el año que viene. Cada uno decide con qué duerme mejor.
Fíjate en los tres primeros años del empresario. Tres años a cero, con la hipoteca, el colegio y la compra del sábado igual que todo el mundo. Ahí es donde lo deja casi todo el mundo y vuelve a ser empleado o autoempleado.
Los que consiguen pasar los primeros años son los que llegan al octavo. Y los que se caen no son tontos, es que nadie les avisó de que los tres primeros años eran así. Que lo dicho, es muy difícil montar un negocio por tu cuenta y tener empleados.
Piensa que un empleado cuesta unos 2500 € al mes, imagínate tener 30 o 100. Imagínate el día 1 de cada mes en la cuenta bancaria.
El empleado de 50 años: seguridad sin techo hacia arriba
Ahora piensa en un empleado de cincuenta años. Lleva 30 años trabajando y no cobra lo mismo que al principio, claro que no. Empezó con mil, luego dos mil, luego tres mil.
Pero a esa persona la van a echar. O la prejubilan, o la reestructuran, o le buscan el nombre que se lleve ese año. Está pasando en todas partes y cualquiera que tenga esa edad sabe de lo que hablo.
Y aquí viene lo peor. Esa persona ha gastado los mejores años de su vida generando dinero y llega a los cincuenta sin casi nada. Igual tiene la casa, que la ha ido pagando con la hipoteca durante veinticinco años. El resto se ha fundido por el camino.
No es porque sea un derrochador. Es que una nómina está muy bien para llegar a final de mes, pero no para que sobre.
Me dirás que el empleado tiene seguridad. Tiene paro, tiene bajas, tiene vacaciones pagadas y una nómina fija todos los meses. Es verdad, todo eso lo tiene.
Lo que no tiene es techo hacia arriba. Tiene la seguridad de cobrar cuatro mil euros este mes y también la seguridad de cobrar cuatro mil el mes que viene. Y el otro.
Yo prefiero cobrar mil un mes y veinte mil al siguiente. Igual me equivoco, pero al menos el número puede moverse. Igual es que pasé muchos años con nómina y la seguridad de que iba a cobrar y ahora prefiero algo más de riesgo.
En mi caso se convirtió en una rutina trabajar, toda mi vida era una rutina por el trabajo. Todos los días eran iguales y a mí eso me mata. Necesito que todo sea distinto, para bien o para mal, eso ya es otra cosa. Pero tengo la sensación de que me muero poco a poco en una rutina.
Por eso ahora que soy autoempleado me encanta, todos los días son distintos, un caos, una locura, meses buenos, meses malos. Nada es igual. Si esto no te gusta, ser empleado es la solución. Pero que sepas que tienes los límites que nunca podras pasar, es lo que tiene la seguridad.
Que emprender es difícil, ya lo sé. Que ser autoempleado y tu propio jefe también es una mierda. En eso estamos de acuerdo.
Pero si te sale bien, no hay tope. Un año son cuarenta mil y al siguiente pueden ser ochenta mil. Un empleado eso no lo va a ver nunca.
El inversor: cuánto patrimonio necesitas para vivir de él
El cuarto cuadrante es el del inversor. Es el que más mola y todos queremos llegar, al menos eso creo. Pero el más difícil. Ese te lo dejo para otro email más adelante, no hay prisa, se tarda un poquito en llegar.
Pero la base es que un inversor vive de su dinero, de su capital. Para eso necesitas saber la cifra que quieres gastar al mes en tu vida y calcular a un 5% de rentabilidad anual cuánto necesitas.
Por ejemplo, quieres gastar 5000 € al mes, pues necesitas tener como 1 millón y medio de patrimonio. Contando impuestos y redondeando.
Y a esa cifra llegas mucho antes usando las horas de otros que usando solo las tuyas. Por eso el empresario llega antes que el autoempleado y el autoempleado antes que el empleado. No es magia, son horas.
Así que la pregunta no es cuánto ganas al mes. La pregunta es si estás cómodo en tu cuadrante y es lo que quieres.
Cada cuadrante ofrece una forma distinta de seguridad, libertad, riesgo, crecimiento… Todos tienen su lado bueno y lado malo. El problema no es ser empleado. El problema es pasar treinta años en una posición que no quieres porque no sabes que hay opciones.


